Escapémonos a Madagascar

¡Por fin! Ya ha llegado la PRIMAVERA, almenos a Barcelona, ¡y con mayúsculas! Qué solazo, qué alegría y qué lejos parece que queden ya las vacaciones de Semana Santa, ¿verdad? Este año no he tenido el placer de salir a ningún sitio… sí, efectivamente: tristeza total… ¡toca apretarse el cinturón! Pero… ¿de qué me sirvieron esos días? Aparte de descansar -que me hacía falta-, me sirvieron para recordar la escapadita que hice el año pasado para estas mismas vacaciones con mi chico. Mirad, mirad que paraíso:

Inicio el primer post viajero con mi viaje de Semana Santa del año pasado. Decidir donde queríamos ir fue un poco complicado pues lo cierto era que buscábamos desconectar unos días y nos daba un poco igual hacer más o menos km, pero lo que sí queríamos era evitar las típicas procesiones de Semana Santa. ¡¡¡DIFICILÍSIMO!!! Me apetecía ir a la zona de Málaga (Ronda, Mijas, etc.) y aprovechar así el buen tiempo sin tener que sudar la gota gorda con el calor del sur, pero sabíamos que si íbamos de ruteo por esos sitios íbamos a encontrar multitud de turismo y actividad religiosa (muy respetable, por cierto, y por supuesto para quien disfrute plenamente de ella).

Cuando ya nos veíamos abocados a quedarnos en casa, la inspiración vino a mí (me confieso motor impetuoso activo de mi media naranja en cuanto a salir pitando de viaje); lo vi claro: Cabo de Gata. Cómo no, era otro de mis anhelados destinos y una vez me empapé de todo lo que ofrecía la zona y vi la apasionante belleza del parque natural me di cuenta que era lo que necesitábamos: lejos de cualquier gran urbe, pueblitos dispersados, mar, llanura, desierto… No había más que hablar. Ojeé campings y reservamos y… voilà! ¡En marcha! 😀

Que os diga que es un lugar mágico seguro que no es nada nuevo, pero esque lo es. El viento, las nubes blancas combinadas con ese cielo azul infinito, esos parajes tan inhóspitos con una delicada harmonía de tierras áridas rojizas y verdes matorrales… playas de arena oscura unas y blancas otras, regentadas muchas de ellas por montículos pelados y negros o blancos terrizales y aguas cristalinas que te provocaban tirarse de cabeza!! Un aire de encantador misterio envuelve esta increíble zona de Almería, de origen volcánico… ¿lo sabíais? Es un Parque Natural único en Europa con una gran riqueza ecológica,  ¡Una joya!

Nosotros fuimos al Camping Los Escullos, el cual os recomiendo al 100% tanto por trato como por buena situación y calidad de las instalaciones. Playa de Los Escullos- San Jose – Playa de los Genoveses – Arrecife de las Sirenas –Faro de Cabo de Gata – Salinas del Cabo de Gata – Nijar y Desierto de Tabernas… ¡en sólo 2 días y medio! No está mal, ¿no? La verdad que quedé súper satisfecha de nuestra elección y de la suerte que tuvimos con el tiempo mientras gran parte del resto de España estaba pasadita por agua (por supuesto, también miré las predicciones meteorológicas antes de partir). Ciertamente es un lugar que te permite desconectar, que te invita a relajarte, no sé si por ese viento (parece mentira que el viento te pueda relajar) que por dios, un poco mas y me tumba, os lo juro…o ese silencio que otorga las grandes extensiones de terreno… no sé… ¡es que me encantó!

Visitamos dos pueblitos “Blancos”, San José, donde comimos la mar de bien, y Níjar, de donde me traje mi único souvenir: una jarapa para el suelo de la cocina, ¡aún recuerdo el salero del hombre que nos la vendió! Si es que me gusta el Sur… ¡ay!.

Y ahora diréis… ¿qué tiene que ver Madagascar con este post? Sé que me vais a llamar friki pero… ¿sabéis como conocí este lugar? ¿sabéis de donde me vino la inspiración? Pues bien, de la archiconocida serie española de tv “Los hombres de Paco”. Si erais seguidores/as, recordareis esa escena de Sarita dándole inercia a una bola terráquea que su Lucas le regalaba para decidir dónde viajar cuando pudieran escaparse juntos. ¿Os acordáis? El dedo de Sarita paró en Madagascar… y cuando por fin se van y aparecen las bucólicas imágenes de ellos en su “paraíso”… resulta que ese paraíso donde rodaron esas escenas estaba mucho más cerca que Madagascar: ¡esas imágenes se rodaron en el Cabo de Gata! Pude leer en los títulos de crédito de aquellos capítulos que las localizaciones eran de la zona de Níjar y gracias a esta web descubrí además que la zona del Cabo de Gata es históricamente ubicación elegida para el rodaje de muchos spots, películas y series.

De este modo nuestras minivacaciones se llenaron de mágia, de agradables y sorprendentes descubrimientos de lugares que habían pasado desapercibidos para nosotros hasta la fecha. Aquellos rincones del Cabo de Gata RESULTARON SER NUESTRO MADAGASCAR PARTICULAR 😛 .

¡¡Hasta la próxima!!

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Una respuesta a “Escapémonos a Madagascar

  1. Qué preciosidades tenemos por España… Y qué pasada de sitio!!! Mira que parece difícil esto que dices de escapar de procesiones de Semana Santa, pero hacerlo en el Sur tiene mucho más mérito! jajaja
    Las fotos son muy bonitas 🙂

    Saludos,
    Alba

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