VOLVER

¡¡¡¡Hola familia!!! Sé que no estoy muy activa estas últimas semanas, hay veces que aunque se quiere, no se llega a todo pero hago lo imposible hoy para compartir con vosotros un ATÍPICO POST DE VIAJES 😀

No es nada parecido a lo que hasta ahora (aunque sea poquito) os he ido contando y soy consciente que quizás no despierte una exultante emoción para cualquier viajero lector que pase por mi blog, pero…cuando algo te sale del corazón y cree que es bonito, ha de compartirlo y este, aunque sea diferente no deja de ser un post de un bonito viaje. :D, almenos para mí.

Si se tiene la posibilidad, uno siempre debería dejarse un huequito en la agenda para darse un viaje al pueblo de sus padres y si se tiene la suerte de ir con ellos, el lote es completo. De modo que todo el mundo que pueda coja boli y agenda y ¡a reservarse unos diítas para algo así!! Todavía recuerdo la primera vez que fuimos mis hermanos y yo al pueblo de mis padres, así en viaje HIPERFAMILIAR ahí, toda la pandilla, padres, sobrinas, herman@s, cuña@s…”todostodos”.. 😀 aix.

Cuando decides hacer un viaje o escapada de este tipo (quiero decir, en un destino que no es el que sueñas toda tu vida por ir) has de ir consciente de que no te vas a sentir como si estuvieras debajo de un cocotero en un lugar paradisíaco donde vas con la pulserita del “todo incluido”, ni que vayas a experimentar algo parecido con ser Indiana Jones en alguna ruta por la Selva Amazónica, ni tampoco vas a tener la posibilidad de ver algo extraordinario como pudiera ser una aurora boreal en Laponia. No, simple y magníficamente VUELVES con tus padres al lugar de dónde son, dónde se les vio nacer. Y lo que igual puede resultar un “vaya coñazo de viaje, si allí no conoces a nadie ni ese pueblo tiene “na” acaba siendo, almenos para mí y creo que almenos si quieres proponértelo, en UN VIAJE ALUCINANTE, UN “VOLVER” DE ALMODOVAR.

Se dice que la compañía en un viaje marca mucho su transcurso, su significado y el recuerdo que te quede, y yo, cada vez que vuelvo con ellos resulta que es ir de su mano por una tierra de donde en verdad y en lo más hondo de sus corazones no quisieron nunca salir, y no es que quiera hacer una apología ultra familiar, pues está claro que cada uno siente sus raíces no necesariamente donde nació, no, no es esa mi intención, lo que os quiero transmitir es lo bonito que puede resultar conocer unas calles, unas historias, unos parajes, unas personas, narradas de viva voz y en primera persona por esas personillas que te trajeron a este mundo de locos y que pasaron buena parte de su infancia, adolescencia y juventud allí. Es ir de viaje con unos guías excepcionales, que además, pueden profundizar todo lo que quieras y lo que tu paciencia te permita, en la historia e historietas del lugar en cuestión.

Y conocer Calasparra así como la he conocido yo, así como os cuento, ha resultado de lo más estimulante desde el día que por fin nos decidimos todos acompañar a nuestros padres. También reconozco que me cuesta ir porque esas 6 horas desde Barcelona…uf! Pero la verdad es que ¡es guay! Tratar con la gente estupenda y auténtica que te acoge con un trato familiar como si estuvieras allí toda la vida, disfrutar por unos días de otro tipo y filosofía de vida totalmente diferente a las grandes urbes y dejar a un lado tu dieta por completo, porque es imposible luchar contra esa buenísima gastronomía resulta algo gratamente reconfortante. Por cierto, ¿Qué no os suena esta localidad del noreste murciano? Pues ahí va eso, Calasparra en:

10 imágenes:

En 10 palabras: AUTÉNTICIDAD, SIMPÁTIA, HISTORIA, ARRAIGO, ARROZ, CULTURA, ENTUSIASMO, SUPERACIÓN, BUEN COMER Y ALEGRIA!!

Y en 1 “arquitectónica” curiosidad (que descubrí hace bien poquito): ¿Sabiais que de un célebre arquitecto de esta localidad, Emilio Pérez Piñeiro, es obra la cúpula del Teatro-Museo Dalí en Figueres?

En esta entrañable localidad puedes descender en kayak el Río Segura por el Cañón de los Almadenes, puedes dar agradables paseos a lo largo del Rio Segura, tanto en Santuario de la Virgen de la Esperanza, como por la Vega Arrocera, puedes disfrutar de apetitosas tapas y del buen ambiente de los locales y bares, de un exquisito arroz con caracoles serranos, puedes hacer espeleología en la Cueva del Puerto, visitar pinturas rupestres de Los Abrigos del Pozo reconocidas por la Unesco, hacer senderismo en una de las innumerables rutas que hay por las sierras del alrededor..y desconectar. Desconectar y reír, reír y disfrutar de las divertidas “batallitas” e “historietas” de los mayores, que narran como nadie esos tiempos de antaño, esos tiempos donde se trabajaba de sol a sol para unas tierras que no eran suyas, para apenas ver fruto o recompensa de tanto esfuerzo. Sí, casi como ahora, ¿verdad? Solo que hay algo que nunca dejan de decir, que siempre acaban reconociendo “Y QUÉ FELICES QUE ERAMOS, QUÉ BIEN LO PASABAMOS, QUÉ TIEMPOS AQUELLOS”. Cómo cuesta sentir esa alegría con la que está cayendo ahí fuera ¿verdad?

Este post es un homenaje a la labor de tantos padres, madres y abuelos, de todos nuestros mayores, que han luchado tanto por conseguir su hueco, sus derechos y su sitio en este mundo. Unos mayores que ahora en los peores de los momentos te siguen dando su último aliento. Este particular post es un homenaje a mis padres, a su tierra y a su pasión por no dejar nunca de recordar de dónde son, qué son y han sido siempre. Gracias por ser así 😀 y por enseñarme un lugar a dónde siempre querré VOLVER.

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