Descubriendo l’Alt Empordà

La Costa Brava es maravillosa. Yo, que vivo en Barcelona, y siempre que subo para la costa me quedo por Begur, Tamariu, l’Escala, tenía una asignatura pendiente: l’Alt Empordà. El fin de semana pasado, pude, por fin, visitar esta zona. El Port de la Selva fue el lugar donde hicimos parada durante un buen rato por la mañana y ¡me sorprendió gratamente! Es un pueblecito con casas encaladas, con marcos pintados en azul…mm..¡sabor a mar! Me encantó. Es tranquilo, familiar, la playa es bajita, ideal para los niños. El viento, poderoso en toda esta zona, se comportó durante las horas que estuvimos allí, el justo y necesario para todos aquellos que practicaban windsurf. Qué bonita estampa es la de mirar al mar, calmadito casi como una balsa, confundiéndose en el horizonte con el azul del cielo y todo ello acompañado con los destellos de los vaivenes de las velas de windsurf, de los barcos y veleros que van de aquí para allí…..¡ay! , ¡cómo es este Mediterraneo!

Después de darnos un buen bañito y un paseo por las callejuelas de esta bonita localidad, fuimos en busca de un rincón dónde poder plantar nuestro picnic. Charlando en la oficina de turismo del Port de la Selva, nos dijo de un lugar preparado para ello, cerca de Cadaqués, pero lo cierto esque a mi me llamaba más la atención buscar nuestro propio rincón en otro lugar también muy cercano y que pensaba que valdría mucho la pena visitar: el monasterio de Sant Pere de Rodes. Este monasterio, se erige majestuoso entre las montañas del norte del Cap de Creus, envuelto en mil y una leyendas en cuánto a su orígen. Es una joya de la arquitectura románica en Catalunya y desde sus extramuros se obtienen unas vistas maravillosas de la costa contrastada con el verde de la montaña de la Verdera (como se conoce a la cordillera donde se encuentra el monasterio) y dónde también podemos atisbar el castillo de San Salvador de Verdera.

Bajando las escalinatas de piedra que nos llevan a la puerta del Monasterio, hay una fuente (de agua no potable, todo hay que decirlo), con mucha sombra y unas vistas impresionantes. Ese fue el rincón que yo buscaba 😉 , ¡no hay nada como comer mirando al mar!

Apuntaros esta ruta, ¡no os decepcionará! Y si queréis un buen remate de jornada, os recomiendo visitar Portlligat, lugar increible antes de llegar a Cadaqués, bajando desde Sant Pere de Rodes, y podréis descubrir porqué Salvador Dalí ubicó su casa allí…pura esencia mediterranea 😀 ,

¡Hasta pronto!

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