De mar y montaña

Lo bueno de vivir al ladito de Barcelona es que, en menos de 2 horas te puedes plantar en los Pirineos, cruzar la frontera y plantarte en el Sur de Francia, darte un chapuzón en las maravillosas calas de la Costa Brava o visitar el Delta de l’Ebre o la Seo de Lleida. 😀 . ¿Privilegiada? Pues sí oigan! Porque, dejando a un lado eso de que otro lugar podría yo vivir mejor , la verdad es que para una escapada de fin de semana lo tengo todo a favor para que en un abrir y cerrar de ojos poder organizar una escapada que bautizo yo como de mar y montaña 🙂 .

Destino: Casa rural “La Caseta del Mas Titot” cerca de Banyoles, en el término de Vilamarí (Vilademuls).

Sin título

Eso era lo único seguro que llevabamos, las rutas o lugares a ver, sobre la marcha. Y sobre la marcha lo decidimos! jeje.. Antes de llegar a la casita, ya habíamos encauzado el plan del fin de semana: aprovechar la relativa cercanía de la frontera con Francia para ir a visitar Collioure para la mañana del sábado y el resto del finde, visitar Banyoles y alrededores.

Cómo podéis ver, si abrís el mapa y ojeáis la ubicación, el alojamiento no podría estar en mejor situación. En pleno pulmón verde pero a 20 min de l’Escala y además a escasamente 1 hora de La Jonquera.

EL ALOJAMIENTO

La Caseta del Mas Titot es una casa rural ubicada en pleno bosque. Sí sí, como lo oís, bosque a los 360º a la redonda 😀 . A medida que salíamos de Vilamarí en busca de la casa, el camino te lleva si o sí bosque adentro. Llegamos a pensar que quizá nos habríamos equivocado de desvío, porque la casita no aparecía, pero no. De repente llegamos a una explanada y se dejaron ver por fin las luces de dos casas, la del alojamiento rural y la d la propia casa de los dueños del Mas, una familia super acojedora y admirable por su labor agrícola. Margarita y Nicolau (con la ayuda de sus hijos) cultivan productos 100% ecológicos, desde hace 20 años, cuando decidieron dejarlo todo y buscar un lugar dónde poder dedicarse a lo que realmente les llenaba y les hacía felices. No es de extrañar pues, que dentro de la casa, uno de los detalles que más nos gustó y que nos llamó la atención fue lo que había en una de los estantes de la cocina:

Parte del trabajo de los dueños el Mas es la elaboración propia de bolsitas de infusiones y mermeladas

La casa es ideal para dos parejas y muy acojedora: Cocina y sala de estar en un único espacio, 2 habitaciones , un baño y un altillo sobre el comedor donde se estaba más calentito….aix 😀 . La estufa de leña era suficiente para calentar las estancias, eso sí, sin parar de echar leña!! Sois de los que quedáis hipnotizados admirando el vaiven de las llamas?? Yo si!! Y me encanta!!

La Caseta del Mas TItot

UN POQUITO DE MAR….

La ubicación de Vilamarí es privilegiada. Podríamos haber optado por acercanos a visitar l’Escala o nuestras queridas Illes Medes pero decidimos cruzar a la vecina Francia y visitar Collioure. Yo ya había ido hacía casi 10 años pero era una asignatura pendiente para mis acompañantes,  así que nos costó muy poco decidir que valía la pena acercarnos.

Ya lo véis, a escasamente 1 hora se encuentra una de las vilas más bonitas que he visto de la costa del sur de Francia. Elegante, discreta, bohemia… Collioure puede presumir de su bellísimo enclave geográfico (abierto al Mar Mediterráneo pero a la vez flanqueado por los Pirineos) que históricamente ha sido lugar de arribo de fenicios, romanos y griegos e incluso residencia de Reyes como los del Rosellón o los de Mallorca hasta cuna de inspiración artística de pintores como Picasso, Derain o Matisse; de ahí su apodo como “Ciudad de los pintores.

Lugar de exilio de nuestro gran poeta Antonio Machado, dónde llegó con su madre y su hermano José y dónde murió apenas un més después enfermo y apenado por su destierro.  “Estos días azules y este sol de la infancia” fue uno de los últimos versos escritos por Machado en Collioure y hallado en su bolsillo en el momento de su muerte.

Faltó que unos rayitos de Sol llenaran de color la visita, pero lo cierto es es que pasear entre las calles estrechas, avistar la bahía desde la hermita, visitar el nutrido legado arquitectónico y descubrir las mil y unas galerias de arte hacen de Colliuore un destino imprescindible e imperdible.

… Y UN POQUITO DE SENDERISMO.

Si Collioure era una de las asignaturas pendientes de mis acompañantes, para mi lo era el Lago de Banyoles. ¡Ya era hora! Fue realmente gratificante descubrirlo y admirarlo bajo la nublada luz (sí, otra vez un día nublado 😦 ) y la leve tranquilidad de una mañana de domingo.

L’Estany de Banyoles | El lago de Banyoles

Me encantó ver la cantidad de gente que había, haciendo deporte, paseando, muchos recien estrenados papas haciendose mil y una fotografías con sus retoños con el lago de fondo y solitarios fotografos acompañados con el trípode en busca de la mejor captura. Es posible dar la vuelta a l’Estany en 1 hora aproximadamente (minuto arriba, minto abajo, todo depende del ritmo! jeje), a un total de 6.5km de recorrido apacible, sin desnivel y descubriendo palmo a palmo las maravillas de este lago que junto con su cuenca lacustre forma uno de los conjuntos kársticos mas importantes de España.

La Ruta de la Puda y Les EstunesLa ruta de la Puda y Les Estunes es una ruta de unos 4km que se inicia justo en el punto en que el Passeig Darder (así es como se llama el paseo que da la vuelta al lago) nos lleva hasta el Estadio Municipal de Fútbol; en este punto se inicia la ruta.

Un paraje de humedales que debe su nombre al olor de una fuente, la Font Pudosa, de donde emanan aguas de un olor muy fuerte debido a los gases sulfhídricos que contienen. En el siglo XIX se construyó un balneario que hoy en día esta abandonado pero que en su momento confió en las propiedades curativas de dichas aguas…. Me hubiera gustado verlo a mi con esa olor, oigan! 😉

A lo largo del paraje hay tres lagunas pantanosas llenas de sedimentos en suspensión , la mayoría avistadas desde una pasarela de madera y que nos llevará hacia un nuevo sendero que desemboca en una puerta a la que se accede a la carretera que nos llevará al siguiente punto importante de la ruta.

Pasarela de madera en el primer tramo del paraje de la Puda

Tras los humedales, se abre un gran espacio abierto que nos conduce a la carretera

Siguiendo la carretera dirección a la izquiera y menos de 5 minutos, llegamos al bosque de Les Estunes. Un sombrío paraje de enormes encinas y robles dónde un cartel con un hada nos da la dirección a seguir bosque adentro. En seguida te das cuenta del por qué ese lugar es también llamado o conocido como “Bosque de las hadas” o “Bosque Encantado” y es que, debido a las grietas y socavones que se abren entre el travertino (material típico de zonas lacustres) se forman increíbles grutas dónde se dice, según cuenta la leyenda, viven las Goges o hadas del agua. Algunas grietas pasan a ser auténticos corredores subterraneos por los que pasar de un lado a otro. En las paredes del corredor más grande que atravesamos, incluso se intuían pequeños puntos brillantes…¿Sería posible que ese fuera uno de los lugares dónde las hadas cantan durante la noche? ;D

Sin duda un plan para un fin de semana dónde poder disfrutar de las maravillas que tenemos tan cerca y que a aveces somos ajenos de que estan ahí. Me pareció ideal para ir con niños…se puede dar tanta rienda suelta a la imaginación de nuestros pequeños visitando este lugar…!!!

Si váis, no dudéis en ir en visitarlo y por supuesto de contarmelo!!

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